Aproveché una migración de pájaros silvestres para evadirme.

domingo, 30 de octubre de 2011

20:00

En diez minutos comenzaran a sonar las campanas en esa vieja iglesia, en esta fría plaza, en este solitario banco. Marcarán como cada día en este momento una hora temprana. Las agujas del reloj se moverán esparciendo pequeños instantes que serán olvidados. Solo dejarán atrás lo que otros han ansiado y se irán volando las palomas del campanario. Faltan cinco minutos para que el ruido de una nueva hora haga entristecer mis labios. Las farolas que con su amarillenta luz iluminan un otoño áspero y nublado, deleitan a tardes en desamparo sentado en una chimenea, de nuevo, no hay nada extraño. Y el tiempo pasará en la misma iglesia, en la misma plaza y en el mismo banco y cuando llegue esta hora sonaran siempre las campanas de campanario, año tras año. Y yo moriré escuchando como se van las palomas lejos del mismo otoño áspero y nublado, en el mismo pueblo, hora tras hora, vuelta tras vuelta dejando atrás lo que otros han ansiado. Las campanas ya han tocado, por mucho que cambies el reloj, aunque las agujas no sigan girando el tiempo seguirá su paso.

sábado, 15 de octubre de 2011

La palabra follar no aparece en los periódicos.

 Follar es una palabra como otra cualquiera, de hecho diría que es más hermosa que cualquiera. Cuando follamos y llevamos a cabo el sencillo ejercicio de meter y sacar, cuando los pezones se ponen duros y todo el frío que tenías se te olvida, cuando tus sentidos te piden más, te abandonas a ti mismo, cuando el sudor en lugar de resbalar te acaricia, y gritas, gimes, y suspiras, ¡estás disfrutando! Da igual con quien, da igual el pincel con el que se pinte este arte, solo necesitas una buena mano y un lienzo donde plasmarlo.       
 Follar creo que es la acción más sincera que los seres humanos podemos realizar. Y no solo eso sino que también fomenta el trabajo en equipo y es el mejor discurso de reconciliación. Pero pese a todo lo bueno que proporciona, pese a todo lo que consigue solucionar y pese que a todo el mundo le guste, la palabra follar no aparece en los periódicos.

domingo, 9 de octubre de 2011

Good bye

Aprendí que la vida es como un semáforo, hay veces que debes correr, otras que debes pararte y otras que tienes que andar con cuidado. Si no haces caso a esto terminarás por hacerte daño a ti o a cualquier otra persona. Mi semáforo cambió de color: Verde. Tenía que marcharme por mucho que me doliera. Y así fue, con un adiós dejamos atrás lo que nos hizo felices en otro tiempo. Las lágrimas no harían que pisara el freno, así que respire hondo, sonreí y apreté el acelerador para ir a ningún lugar.

martes, 4 de octubre de 2011

La estupidez humana.

Todos tomamos decisiones equivocadas en algún momento de nuestra vida. Todos tarde o temprano nos tropezaremos, pero como alguien dijo; No me he equivocado mil veces, solo he encontrado mil soluciones que no me sirven. Pues yo lo tomaré como un lema, por que cuando nos equivocamos buscamos la aprobación en otras personas, e intentamos encontrar el autoperdón. Equivocaros, sufrid y haced daño a los demás, porque realmente eso es lo que nos espera en la vida, errores. No existe lo correcto, es solo una idealización de lo malo desde el punto de vista de la sociedad. Todo lo que hagas puede perjudicar a alguien totalmente ajeno a ti. Pensad bien en no pensar lo que hacéis, los humanos le damos demasiadas vueltas a las cosas. Ya es hora de que la razón deleite a las vidas humanas. Ser cretinos, idiotas o hipócritas, sinceros o buenas personas pero al menos sed algo por vosotros mismos. Ya sabéis lo que dijo Einstein, hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Morir en ti.

-Quiero morirme

Ella soltó el vaso e café bruscamente en la mesa, dejado así de leer el periódico.

-No digas eso, nadie lo quiere de verdad

-Pues yo sí-sonrió de forma burlona- y tú, aunque no quieras, también lo harás.

-Yo quiero vivir, pero porque estoy contigo. Deja de decir ya gilipolleces que ya eres mayorcito para esto.

Él rió, y le desabrochó un botón de aquella blusa celeste en la que se le transparentaba el sostén:

- Yo muero por no estar contigo, y tú por estar sin mí. Haces  que me pierda en tu selva que ya otros habitaron y me devoras sin piedad. Sin embargo tu siempre te escondes para que haga yo tus movimientos, y me siento un aventurero contigo. Vuelves vulnerables zonas de mi cuerpo a tus golpes. Y cuando no puedo más no te aguanto y me voy. Y es exactamente eso lo que me apetece hacer, irme, abandonarme a mí mismo.

-¿Insinúas que no quieres estar conmigo?

-No, insinúo que volvamos a la cama desnudos y me dejes morir en ti.