Aproveché una migración de pájaros silvestres para evadirme.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Relato del primer amor.

Ese olor que le resultaba tan familiar, ese nerviosismo que le provocaba al ver que había recibido un mensaje a través de una pantalla, volvió. El sabor amargo del fracaso recorría sus papilas gustativas, sabía que todo sería una desilusión, pero pese a los años pasados, pese a todo lo que había llovido desde entonces, le quería. Había llorado, reído y cambiado por él, pero fue su primer amor, su primera vez. Solo es una menudencia, pensaba pegada a la pantalla del ordenador, pero no obstante el corazón le latía a una velocidad irreducible, creía que en cualquier momento le estallaría el pecho. Sus manos temblaban, volvió una ilusión, habían pasado tantos otros por su vida, pero ninguno como aquel, era el único que le había hecho amar las palabras. Y el silencio se apoderó de la sala. Fracaso o victoria. Mandó su últimas palabras en aquel breve correo "es el único que me a echo amar". Hiperventilaba, casi lloraba, le temblaban las piernas y no le salía la voz. Recordó toda aquella historia, todas esas aventuras en aquel mundo donde solo ellos podían entrar. Una pestaña del ordenador saltó, tenía un mensaje nuevo. Le sabía a fracaso, pero confiaba en la victoria. Lo abrió y leyó "Es tuyo, si de verdad lo quieres tanto te lo regalo, quizás por fuera parezca duro y serio pero por dentro está lleno de amor y serenidad"
Lo sabía, ya había leido antes aquel libro.

martes, 20 de septiembre de 2011

las palabras.

 Hay palabras bonitas, palabras inútiles y palabras que hacen daño. Hay una palabra para cada persona y una palabra que reduce a millones de ellas. Hay palabras para un discurso, palabras de amor, de odio o sencillamente solo un puñado de palabras sin sentido. Pero una sola no tiene ninguna fuerza, la fuerza se la da el conjunto de ellas que ayudan a formar una frase. Probablemente sean la mayor arma, más mortífera que una bomba atómica. Una palabra dicha con maldad recorre cada tramo de tu cuerpo arañando tus oídos y bloqueando las tuyas, te mata poco a poco y solo durante milésimas de segundo. Pero no subestiméis el poder de las palabras de paz, de amor que todas pronunciamos alguna vez. Gandhi cambió el mundo con solo palabras y lo recordaran más que a cualquier soldado. ¿Sabéis por qué era tan sorprendente el movimiento del 15-M? por qué no empleaban otra cosa que la voz, la voz de los ideales, miles de personas protestando por una sola palabra, democracia. Hoy en día pensamos antes en usar un misil que viajar diez mil kilómetros y salvar millones de vidas con solo una charla. La palabra es la capacidad de expresar el pensamiento por medio del lenguaje articulado y la mitad de las personas ni siquieran saben de su importancia. Pero aunque lo supiéramos nunca llegaríamos a descubrir toda su fuerza si no llegamos sentirla.

-Dedicado a Luis Miguel Rojas, este texto no sería lo mismo sin su voz crítica, Gracias-

lunes, 29 de agosto de 2011

Como un pequeño matrimonio.

Yo no quiero casarme. Odio los compromisos amorosos, si amo lo haré sin unos papeles que lo confirmen. Pero aquello era distinto, inconscientemente nos comportábamos como un matrimonio, no un matrimonio clasicista por supuesto, pero si como un dulce matrimonio. Aquella casa que no solía frecuentar junto a él tenía el calor de un hogar. Aprendí muchas cosas mientras duró ese pequeño matrimonio. Aprendí que la mezcla de calor y frio no es buena para dormir y que quizás no siempre quisiera hacerlo. Aprendí que el placer puede estar en manos de otro y que el sexo y la culpabilidad van cogidos de la mano. Entendí que un abrazo llena más que mil palabras y que por mucho que intentes evitarlo acabará en algo más. También aprendí que no había sabor más dulce que la de un yogur a altas horas de la madrugada y un beso de buenos días. Creo que viví un "matrimonio de verano" pero es, fue y será el matrimonio mas condensado y dulce que viviré nunca. Aunque esto ya no suceda más, aunque no podamos revivir esos días, pasó. Y solo con eso puedo reanimar el placer de cada noche.

sábado, 20 de agosto de 2011

Gracias, Edvard Munch.

Hace poco me preguntaron la razón del nombre de mi blog, pensé en decir algo profundo pero la verdad es que no se me ocurrió nada. Cuando llegué a casa me tumbé en la cama y me puse a darle vueltas al asunto. Era un bonito nombre, un poco nostálgico pero profundo. Arrastrándome por mis pensamientos se me vino a la imagen la obra de Edvard Munch  " el grito". Párense a pensar en esa obra, representa un hombre gritando como aterrorizado y al fondo hay dos personas que parecen ni inmutarse por ellos. Me angustia pensar que tantos años ahí pintado, plasmado en un lienzo y nadie escucha sus gritos y sus lamentos. La verdad que el cuadro para una persona como yo no tiene mucho que ver a parte del color y al señor gritón, pero me sentía identificada. Después de rondar durante largo rato ese cuadro entendí que el titulo de mi blog se lo debía a Munch, por el placer de hacer escuchar mis gritos de angustia y alegría a través de la pantalla de mi ordenador y no cargar con ellos durante casi doscientos años. Gracias Munch, por haberme dado la voz que a otro le quitaste.

viernes, 19 de agosto de 2011

como una golondrina.

Vuelve la tranquilidad, la soledad de esas tardes largas tumbadas en la cama pensando si he hecho lo correcto. Sentir otra vez esa rutina que golpea fuerte la puerta de mi habitación cada mañana. Un camino que se abre en dos y unos pies que solo pueden elegir uno. Las puestas de sol no volverán a ser lo mismo, pues es como la golondrina que abandona su nido sabiendo que nunca va a volver, que será destruido, y probablemente, sus huevos con él. Será por instinto de supervivencia o tan solo por miedo que nos alejamos de un nido que corre peligro, ajenos a todo lo que podemos perder. Exacto, soy como una golondrina que vuelve cada primavera con la esperanza de no tener que abandonar su nido por una vez. Pero por otra parte no quiero atarme demasiado tiempo a ese lugar, a esos recuerdos, a todo lo que guarda ese nido. Porque terminaré emigrando al llegar el otoño buscando otro nido más cálido. Soy la viva imagen de la indecisión y la inseguridad, de la comparación atrapada en un periodo de tiempo, en unas cálidas tardes de primavera que hoy me enervan hasta terminar por destruirme mi nido, quemar mi cosecha, tan solo para poder volver a extender las alas.